¿Cómo hay que enseñar la parada al caballo?

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Tanto a pie como montado, hay muchas situaciones en las que es esencial que el caballo permanezca quieto, aunque solo sea por motivos de seguridad. Sin embargo, la parada es un ejercicio que plantea dificultades a muchos jinetes, tanto con caballos jóvenes como con caballos que ya han entrenado bastante.

¿Quién no ha puesto alguna vez el pie en el estribo y el caballo se ha movido adelante o atrás al querer montarlo?

Nuestro colaborador técnico Benjamin Aillaud te da unos consejos para que enseñes al caballo a pararse y, sobre todo, a permanecer quieto pase lo que pase.

Desarrollo de la sesión

La parada se trabaja tanto a pie como a caballo. Lo ideal es empezar a pie para que el caballo asimile bien las pautas que rigen la relación entre los dos. Es un buen comienzo para que el caballo aprenda con calma y relajadamente a que lo montemos.

El ejercicio de la parada tiene dos fases: primero el caballo deja de moverse hacia delante y luego se mantiene quieto mientras no le indiques otra cosa. La clave para una buena parada es que el caballo esté calmado y tranquilo, que se sienta cómodo manteniéndose quieto y que no trate de huir.

Tus indicaciones tienen que ser siempre claras y precisas para que el caballo entienda lo que quieres de él. Piensa que si el caballo no ejecuta bien el ejercicio, muchas veces se debe a que no ha entendido lo que le has pedido.


A pie

Empieza trabajando a pie. El caballo debe entender cuándo tiene que seguirte y cuándo tiene que permanecer parado. Debe escucharte. Por lo tanto, empieza este ejercicio con la lección "sígueme" [enlace de redireccionamiento], que te dará una buena base de trabajo. Cuando el caballo te siga a todas partes, lo normal es que se detenga si dejas de moverte.

Para que permanezca quieto mientras tú te mueves a su lado, establece un contacto físico tocándole la cabeza y acércate a él. Muévete hacia sus paletillas, manteniéndote siempre cerca de él, como si fueras a montarlo. Debe permanecer quieto sin que tengas que sujetarlo. Recompénsalo. Tienes que poder realizar el ejercicio a ambos lados del caballo.

Si el caballo se mueve, pídele que realice un movimiento hacia delante separándote de él para que así te siga, y luego vuelve a pedirle que se pare. Vuelve a tomar contacto con el caballo, tocándolo mientras te mueves a su lado, empezando por la cabeza, luego el cuello, las paletillas... hasta que te encuentres en posición para poner el pie en el estribo.


A caballo

Si el caballo se mantiene perfectamente parado a pie, puedes pasar al ejercicio montado. Quien dice a caballo quiere decir en la monta, así que vas a poder aplicar enseguida el trabajo que has realizado a pie. Repite el ejercicio anterior hasta que te encuentres junto a la silla. Si el caballo no se ha movido, recompénsalo y luego ponte en posición de montar. El caballo debe estar tranquilo y relajado, de manera que no tenga ganas de moverse para sentirse más cómodo.

Empieza ajustando las riendas con suavidad, sin tirar, y súbete a la silla. Si tienes problemas porque el caballo retrocede al ir a montarlo, quizá se deba a que las riendas están demasiado ajustadas. Normalmente, no es necesario sujetar al caballo si realiza bien el ejercicio. Así que ahora puedes montar y bajar del caballo como quieras, sin que el caballo se mueva. Si eres un poco atrevido, puedes lanzarte e intentar hacer el ejercicio por el lado derecho. Ve con cuidado, porque es posible que el caballo se sorprenda, ya que no es algo habitual.

Si el caballo se mueve al montarlo, asegúrate de que no le tocas la grupa al pasar la pierna por encima o de que las riendas no estén demasiado ajustadas. Bájate y repite el ejercicio, colocándote frente al caballo y volviéndole a pedir que permanezca quieto, siempre con tranquilidad. Si el caballo nunca ha aprendido de verdad a que lo monten, el ejercicio puede resultar largo. Ármate de paciencia y de tranquilidad. Es necesario que el caballo entienda que es más cómodo permanecer parado.

Cuando el caballo haya asimilado bien el ejercicio y permanezca inmóvil, puedes ir un poco más lejos y realizar unos ejercicios adicionales. Pídele una flexión, de un lado y luego del otro, con cuidado para mantener suelta la rienda exterior. El caballo tiene que mirarte, girando la cabeza, sin mover las patas.

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