El sistema digestivo del caballo

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En su estado natural, el caballo pasa más de la mitad del día pastando. Gestionadas por el hombre, las prácticas de alimentación impuestas pueden, en ciertos casos, no ser muy adecuadas.

Una buena gestión de la alimentación debe aportar al caballo los nutrientes necesarios para su actividad, respetando su fisiología digestiva. Una alimentación que no tiene en cuenta las particularidades digestivas del caballo pueden ser fuente de malestar, enfermedad y bajo rendimiento.


La Boca

El caballo escoge delicadamente los alimentos que ingiere. La masticación es minuciosa y permite una trituración fina para formar el bolo alimenticio[1].

 

El tiempo de digestión varía en función de la naturaleza de los alimentos: la ingestión de 1 kg de heno ocupa al caballo durante tres o cuatro veces más tiempo que la ingestión de 1 kg de concentrados.

[1] Bolo alimenticio: alimentos triturados e insalivados.

                              ejemplo de alimento concentrado               ejemplo de concentrado «cereales brutos»

La producción de saliva aumenta mucho durante las comidas para humedecer el bolo alimenticio y facilitar la deglución. Cuando el caballo consume 1 kg de heno, produce aproximadamente seis litros de saliva, y dos litros por 1 kg de alimento concentrado. La saliva tiene un pH básico y permite también limitar la acidez gástrica.

La saliva del caballo contiene una enzima [1] capaz de transformar el almidón contenido en los cereales. Sin embargo, su acción en la saliva es insignificante en la digestión del almidón.

[1] Las encimas digestivas tiene como función «romper» las moléculas complejas ingeridas en moléculas simples que el organismo puede absorber.


El estómago

El estómago de un caballo de 500 kg tiene una capacidad media de unos doce litros. La parte proximal (parte superior) está cubierta de una mucosa escamosa que no secreta nada. La parte distal (parte inferior) está cubierta de una mucosa glandular, que secreta de forma continua ácido clorhídrico, agentes protectores contra la acidez y enzimas que "trocean" las proteínas en aminoácidos y los lípidos en ácidos grasos. El pH gástrico es por tanto ácido, en particular a causa de las secreciones continuadas de ácido clorhídrico.

En función de la composición de los alimentos y de la cantidad de comida, la velocidad del tránsito del bolo alimenticio en el estómago varía:
 

  • los forrajes transitan más rápidamente que los concentrados,
  • cuánto mayor cantidad de concentrados ingiera, más tiempo permanecerá en el estómago.
     

A pesar de que las enzimas son secretadas en el estómago, sus concentraciones son muy bajas en comparación con las concentraciones que se encuentran en el intestino delgado.

Por el contrario, el estómago del caballo aloja numerosas bacterias que fermentan el almidón. Gracias a ello una gran proporción de almidón ingerido se puede digerir en el estómago.


El intestino delgado

El intestino delgado está compuesto por tres segmentos: duodeno, yeyuno e íleon. Mide aproximadamente 25 metros y representa un tercio del volumen total del aparato digestivo.

Las secreciones biliares, intestinales y pancreáticas son abundantes en el intestino delgado. Estas secreciones de pH básico hacen subir el pH del contenido que llega al estómago. Contienen enzimas que "trocean" el almidón en glucosa,  los lípidos en ácidos grasos y las proteínas en aminoácidos.

Los nutrientes (glucosa, ácidos grasos, minerales, oligoelementos, aminoácidos) son absorbidos por el caballo en esta porción.


El intestino grueso

El intestino grueso (ciego y colon) representa en total el 60% del volumen total del aparato digestivo, es decir una centena de litros en un caballo de 500 kg.

La retención más larga de los alimentos se realiza en esta porción. Aquí se digiere todo lo que no se ha digerido más arriba, y en particular las fibras.

El intestino grueso alberga una flora variada compuesta principalmente de bacterias. Esta flora tiene la capacidad de «trocear» las fibras en AGV, que pueden ser absorbidos por el caballo.

La absorción de los AGV por el organismo se realiza en el intestino grueso. En las dietas ricas en forraje, los AGV representan la primera fuente de energía del caballo.


Dos sencillas recomendaciones…

  • Sobre los aportes de forraje

Para respetar el comportamiento alimenticio natural y el funcionamiento digestivo, es importante que la ración integre una cantidad consecuente de forraje (hierba o heno). Para un caballo de 500 kg en un box, se recomienda como mínimo de 8 a 9 kg de heno al día.

  • Sobre los aportes de concentrados :

Aunque el caballo tiene la capacidad de asimilar parte del almidón en el intestino delgado, el aporte de grandes cantidades de almidón a través de los concentrados puede ser nefasto y provocar enfermedades (úlceras gástricas, cólicos, laminitis, etc). Por tanto es importante controlar los aportes. Idealmente, para un caballo de 500 kg, se recomienda no sobrepasar 1 kg de cereales brutos (con 50% de almidón) o 2 kg de granulados/copos (con 25% de almidón)  por ración.

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