Elegir bien la manta

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La talla

La elección de la manta es fundamental para proteger eficazmente a tu «compañero» del frío. Es preferible escoger una manta adaptada a las temperaturas y las condiciones de vida del caballo. Un caballo esquilado no necesitará la misma protección que un caballo no esquilado, y un caballo en un box tendrá unas necesidades diferentes a las de un caballo que permanece en el prado.

 

La talla de una manta se elige en función de la altura del caballo en la cruz:

  • para un caballo que mide de 1,20 a 1,30 cm, hay que elegir la talla 115 cm (5'3").
  • para un caballo que mide de 1,35 a 1,50 cm, hay que elegir la talla 125 cm (5'9").
  • para un caballo que mide de 1,50 a 1,60 cm, hay que elegir la talla 135 cm (6'0").
  • para un caballo que mide de 1,60 a 1,70 cm, hay que elegir la talla 145 cm (6'3").
  • para un caballo que mide de 1,70 a 1,80 cm, hay que elegir la talla 155 cm (6'9").
  • para un caballo que mide 1,80 o más, hay que elegir la talla 165 cm (7'0").

Elige siempre la talla adecuada de manta, porque si es demasiado pequeña, el caballo podría romperla, y si es demasiado grande, podría doblarse. El ajuste de las correas cruzadas (bajo el vientre) también es muy importante. No hay que tensarlas demasiado para no causarle molestias al caballo, pero si están demasiado sueltas existe el riesgo de que pase una pata trasera dentro, lo que es muy peligroso.
 

En el caso de las correas de los muslos, las correas también tienen que estar ajustadas, ni demasiado sueltas, ni demasiado tensadas, porque impiden que la manta se deslice por un lado.

 

1) El caballo está en el box

El caballo que está en el box necesita una protección contra el frío porque sus movimientos no le permiten generar el suficiente calor para protegerse.

En el caso de un caballo esquilado, se recomienda cubrirlo con una manta de cuadra cálida (300 g mínimo). La manta de cuadra no debe ser necesariamente impermeable, sino que lo mejor es que sea transpirable para evitar que el caballo sude.

Si el caballo tiene la costumbre de salir al paddock durante el día, no dudes en taparlo con una manta impermeable y resistente.

Cuando las temperaturas son más bajas, algunos jinetes añaden una manta ligera polar bajo la manta existente para asegurarle más calor al caballo.

En el caso de un  caballo no esquilado, una manta de cuadra ligera (200 g) y transpirable bastará para protegerlo si hace mucho frío. Por supuesto, si el caballo está enfermo o si es mayor, su resistencia no será la misma y habrá que adaptar la protección a su estado.

 

2) El caballo está en el prado

El caballo puede sin problemas pasar el invierno sin manta si dispone de un refugio para protegerse de las inclemencias del tiempo. Un caballo que está en el prado, está casi permanentemente en movimiento, lo que le permite generar un poco de calor de manara natural.

Si decides tapar al caballo, es indispensable que elijas una manta impermeable, resistente y, por supuesto, transpirable. Para una mayor libertad de movimientos, las mantas de «prado» disponen muy a menudo de fuelles de holgura en la zona de los hombros. Por último, como los caballos tienen la costumbre de dar la espalda a la lluvia, una solapa de cola permite una protección óptima.

 

3) Trucos

  • Para ver si el caballo está bien protegido del frío, puedes meter la mano bajo la manta: si tiene la piel fría, significa que no está lo bastante protegido.
  • Procura quitar las mantas de manera progresiva para evitar el choque térmico.
  • No te olvides de limpiar regularmente las mantas, porque una manta sucia puede irritar la piel.
  • No dudes en reimpermeabilizar las mantas de exterior con un producto pensado para ello.
  • Para evitar dañar el pelo en la zona del pecho o del cuello, existen protecciones de hombros de Lycra.
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