Los buenos hábitos del invierno

(1)
Escribir un comentario

Todos sabemos que la equitación es ante todo un deporte de exterior. El tiempo marca la vida del jinete a diario. Por ello, es necesario ir cambiando algunas costumbres con el paso de las estaciones. Y, sin duda, el invierno no es la estación más sencilla. Aunque queramos montar a caballo al aire libre lo más a menudo posible, hay un montón de factores que complican la práctica de nuestro deporte, sin llegar a hacerlo imposible. Se trata simplemente de garantizar la propia seguridad y la del caballo, y también de adoptar las costumbres correctas para facilitar el día a día.


Picaderos cubiertos, pistas aptas para cualquier tiempo, caminadores... ¡Estas instalaciones son un regalo caído del cielo, porque nos facilitan la vida muchísimo! Solo tienen un pero... no todo el mundo puede acceder a ellas, y además los suelos pueden llegar a helarse a pesar de todo si las temperaturas son realmente frías. Así que la pregunta que todo el mundo se hace es: ¿qué hacer para que el caballo no esté confinado en su box durante semanas? En la mayoría de las regiones solo hay unos pocos días muy fríos, pero en otras los inviernos son duros y hay que saber qué hacer.

Si el suelo está completamente helado, pero no es resbaladizo, puedes hacer una sesión al paso para desentumecer un poco las patas del caballo, o pasearlo un poco llevándolo de la mano. Si los paddocks no parecen una pista de patinaje, puedes dejarlo suelto. Si tienes que sacar al caballo a la nieve, no te olvides de aplicarle una dosis de grasa en los cascos para evitar que la nieve se le quede pegada. Algo que ocurre especialmente si tu caballo está herrado. También puedes untarle vaselina o manteca de cerdo. Normalmente esto evita que se le acumule nieve bajo los cascos. Si en tu región nieva mucho, hay equipos especiales para cascos que pueden resultarte útiles. De todos modos, no te olvides de tener a mano un limpiacascos... ¡también puede servir!

Otra cosa: un poco de lluvia, una noche fría y luego una pequeña helada invernal... ni te acuerdas hasta que resbalas y te pegas un tortazo contra una placa de hielo en medio de la cuadra. Lo mismo puede pasarle a tu caballo, que reproducirá a la perfección la escena de Bambi sobre el hielo, pero con menos gracia. Por esto, es muy importante cubrir de paja o de sal y arena las zonas de paso, para evitar los accidentes de este tipo. Sería realmente una pena romperse algo. En el peor de los casos siempre puedes decir que vienes de practicar deportes de invierno y quedar como alguien de nivel.


En cuanto al caballo, también hay algunas costumbres que conviene adoptar cuando las temperaturas bajan. La primera cosa en la que pensamos suele ser en esquilar al caballo. De este modo, estará más cómodo si trabaja, pero también será más cómodo para ti, porque no tendrás que esperar horas a que se seque después de la sesión. La limpieza también será mucho más rápida si le has cortado el pelo. En caso contrario, recuerda que es importante limpiarle las patas o las partes que llevan los arreos; el resto no es necesario si tienes poco tiempo.

Además, si el caballo sale al exterior, estará muy expuesto al barro, algo que en sí mismo no es muy grave. Pero para no tener que estar luego limpiándolo durante mucho rato, debes saber que el uso de un desenredante lustrante hace maravillas con el pelo y las crines. El producto permite evitar que el barro se enganche al pelo. Evidentemente, no será muy eficaz si el caballo decide directamente darse un baño de barro, pero puede ahorrarte un poco de tiempo durante la limpieza. También puedes trenzarle las crines para que no se ensucien demasiado si el caballo permanece siempre al aire libre. El neck-cover también es muy útil si no quieres estar horas y horas pasando la almohaza. Además de mantener caliente al caballo, le protege el cuello de la suciedad.

Por último, si todavía te queda un poco de energía para montar a caballo después de todo este trabajo vigoroso de cepillado, no olvides ponerle al caballo una manta riñonera. Esto evitará que sufra un choque térmico cuando le quites la manta. También se recomienda alargar los periodos de distensión, porque los músculos tardan más en calentarse con el frío. Así que tómate un tiempo para avanzar al paso antes de pasar a los aires más vivos. Un cuarto de hora será lo ideal, sobre todo si el caballo ha estado en el box todo el día.

Un pequeño detalle que sin duda el caballo recordará: calienta el bocado antes de ponérselo en la boca, te lo agradecerá mucho. Para ello, puedes, por ejemplo, metértelo en el bolsillo o en la manga, entre el jersey y el abrigo, mientras limpias al caballo. Si tienes agua caliente a mano, es más sencillo, ya que puedes meterlo en agua caliente durante la limpieza. De todos modos, ve con cuidado para que no queme.

Y eso es todo. Ahora ya estás preparado para afrontar los inviernos más duros. Con toda esta preparación, ¡incluso le verás la parte positiva al invierno!

  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
Puntuar
Escribir una opinión
IR ARRIBA