Una limpieza como debe ser

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¿Por qué una buena limpieza?

Limpiar con regularidad al caballo contribuye al bienestar del animal y permite detectar la más mínima lesión. En efecto, la piel es una protección esencial del organismo del caballo contra las agresiones externas (insectos, bacterias, etc.). Por lo que es fundamental preservarla.
Este momento de atención cotidiano es importante porque también es un momento privilegiado entre el caballo y su jinete. Con más razón para los jinetes de club, que muchas veces no conocen a su caballo, la limpieza permite establecer un primer contacto y ampliar el conocimiento mutuo.

 


Los cuidados del pelaje

Es preferible empezar la limpieza del caballo pasando la almohaza (de plástico, de caucho o de hierro), que permite quitar el polvo y despegar la suciedad. La almohaza se utiliza con movimientos circulares sobre las partes carnosas (cuello, vientre, grupa), evitando las partes óseas y sensibles (cabeza, cruz, extremidades). Si el caballo tiene el pelo grueso (sobre todo en invierno, si no está esquilado), las denominadas almohazas «americanas» pueden resultar especialmente eficaces.
Luego hay que usar el cepillo duro. Este permite eliminar el exceso de polvo que haya en el cuerpo del caballo. Al contrario que la almohaza, el cepillo duro se usa en el sentido del pelo , partiendo del cuello, luego el lomo, el vientre y al final la grupa.
El cepillo suave (muchas veces de poliamida o de seda) se usa a continuación para acabar la limpieza, y permite eliminar el resto de polvo que pueda quedar en el caballo. El cepillo suave se pasa en el mismo sentido que el duro, de la cabeza a la grupa.

 

Trucos:

* Para eliminar el polvo presente en los cepillos o almohazas, frótalos contra una superficie dura (barrera de madera, postigo de los boxes, suelo…).

* El trapo suave  (llamado «mandil») permite dar un toque adicional y que el pelo del caballo brille al máximo.

* Para un pelo más brillante, puedes vaporizar un lustrante sobre el pelo del caballo o sobre un cepillo, en caso de que el caballo se asuste con el spray. Cuidado, no hay que aplicarlo sobre el lomo del caballo, ya que la mantilla podría deslizarse hacia atrás.

* No te olvides de lavar cada cierto tiempo los cepillos con agua y jabón, para eliminar toda la suciedad que hayan acumulado con las limpiezas del caballo.

 


El cuidado de los cascos

Debajo de los cascos pueden meterse piedrecitas que podrían causar lesiones. La limpieza de los cascos exige por lo tanto una atención particular y debe efectuarse antes y después del trabajo. Esta precaución también te permitirá detectar cualquier anomalía o herida.

¿Cómo limpiar los cascos?

Para levantar los cascos del caballo, colócate a su lado. Desliza la mano, bajando desde el cuello y recorriendo toda la pata a lo largo. Un caballo domado lo entenderá enseguida y levantará el pie. Para ayudarte, puedes sujetar el pie por la cuartilla. No dudes en hablarle al caballo y en pedirle el pie con la voz.
El limpiacascos te va a permitir quitar cualquier cuerpo extraño alojado bajo el casco del caballo. Ve con cuidado y no te olvides de limpiar la ranilla (parte central del casco).

Trucos:
* Si el caballo descansa el peso de su cuerpo de tu lado, puedes empujarlo un poco para que se mueva y descanse el peso del otro lado. Entonces te será mucho más fácil cogerle el casco que vas a limpiar.
* Si el caballo no te da fácilmente el pie, puedes ayudarte cogiéndole la cerneja (los pelos que sobresalen de la cuartilla).
 


Cuidado de las crines

La aplicación de un desenredante (que también suele ser lustrante) en la crin y la cola te ayudará a desenredar más fácilmente las crines. El desenredante lustrante suele venir en spray y se aplica directamente sobre las crines. Cuidado, algunos caballos pueden tener miedo del spray , así que puedes aplicárselo con ayuda de un trapo o un cepillo.
En el caso de los caballos con pocas crines o con crines quebradizas, se puede desenredar la crin a mano para no debilitarla más.
Si el tiempo lo permite, puedes aplicar un champú a la cola del caballo, lo que la dejará mucho más sedosa.
 

Trucos:
* Evita utilizar un desenredante si vas a hacerle trenzas o pequeños moños.

 

Para acabar una buena limpieza, puedes limpiar las partes sensibles del caballo (ojos, ollares, comisuras de los labios) con ayuda de una esponja húmeda, para eliminar las impurezas.

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